Rosa pálido  

jueves, 20 de septiembre de 2007

Mientras se miraba las uñas pensaba en todas las cosas que quizás había hecho mal y habían perjudicado la relación. Desde muy niñas solían no contarse todas las cosas, la otra más que nada.
Ella siempre fue efusiva y muy amiga de sus amigos en general, ingrata, pero muy preocupada.
Habían pasado momento muy dificiles sin contar el que las había separado, momento que ya no valía la pena recordar, porque el cahuín era tal que ya no había como desenmarañarlo. De todas formas la amistad estaba rota, si es que alguna vez hubo una real amistad; entre tantos comentarios hechos a espalda de una y otra, quién sabe si de verdad se querían como amigas o solo seguían apegadas en honor al tiempo que se conocían.
En fin, ella solía mirarse las uñas largo rato para pensar distintas cosas. Por suerte recordó que no estaba tan sola como pensó en un minuto y al fin elijió un esmalte y se las pintó.

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